Mano Rota, un viaje gastronómico

desde el Poble Sec

Las croquetas de yuca y scamorza con mayonesa cítrico fueron solo las teloneras de un gran festival gastronómico. Foto: Ester Solana

Las croquetas de yuca y scamorza con mayonesa cítrico fueron solo las teloneras de un gran festival gastronómico. Foto: Ester Solana

Que el nombre de su restaurante sea una expresión de esas en desuso que tanto nos gustan, fue una buena señal. Entrar en un comedor decorado con gusto y sin grandes florituras, generó una mirada cómplice de esas que dicen “sí, hemos acertado”. Y cuando probamos el primer plato ya no tuvimos ninguna duda: nuestras papilas gustativas se iban a pegar un festivalazo. Porque, a diferencia de otros restaurantes con menús degustación de “alta cocina” (aka “a precios astronómicos”), a Mano Rota se va, simple y llanamente, a disfrutar. Lo de si es o no alta cocina, ya lo decidirán los críticos.

¿Puede una coliflor ser exquisita? En Mano Rota sí. Foto: Ester Solana

¿Puede una coliflor ser exquisita? En Mano Rota sí. Foto: Ester Solana

Dicen que para ser un buen chef lo más importante es que te guste comer. Que te apasionen los nuevos sabores. Que te pirres por un plato de cocina tradicional bien hecho y que no dejes de experimentar. Pues bien, estamos convencidos de que los chefs Bernat Bermudo y Oswaldo Brito deben ser un poco gordis y saben disfrutar de las buenas comilonas. Nos los podemos imaginar salivando en el mercado, pensando en cómo sacarle el mejor partido a cada ingrediente que tienen en sus manos y cogiendo ideas para aplicarlas a su carta. Sólo así se puede entender que, tras pasar por sus fogones, una triste coliflor se convierta en toda una experiencia para el paladar o que su vichissoise de coco con sardinas sea, desde ya, uno de nuestros platos favoritos.

¿Tiene buena pinta, verdad? Pues su sabor es todavía mejor. Foto: Ester Solana

Sólo hay algo mejor que su magnífica pinta: su sabor. Foto: Ester Solana

El logotipo de Mano Rota es literal: una mano partida por la mitad. Pero nos gusta pensar que representa la unión de dos maneras de entender la cocina, que se ve reflejada en cada una de las creaciones de Oswaldo y Bernat. Uno viene de Venezuela; el otro es catalán pero ha trabajado en Perú. Juntos hacen que una cena en Mano Rota se convierta en un viaje de sabores (también literal), entre los sabores potentes, los suaves, los divertidos y las cocciones de todo tipo. El único problema es que el menú degustación no sirve para poder determinar las especialidades que más te han gustado para así pedirlas en una hipotética segunda visita al restaurante. Es imposible escoger cuáles son los mejores platos. Es por esto que tenemos una sugerencia para Bernat y Oswaldo: chicos, añadid una ruleta en la carta que elija por nosotros.

Que no falte un buen bacalao. Bueno, en su caso, un excelente bacalao. Foto: Ester Solana

Que no falte un buen bacalao. Bueno, en su caso, un excelente bacalao. Foto: Ester Solana

Podríamos estar hablando mucho sobre cada uno de los platos que probamos, enumerando sus muchas virtudes y poniendo la lupa como si fuéramos los Carlos Boyero de la gastronomía.. Pero preferimos dar solo un dato, que es extrapolable a todo lo demás: el pan y el aceite de Mano Rota son una maravilla. Y ya lo dice el refrán nyamsessionero que nos acabamos de sacar de la manga: “si hay buen pan y buen aceite, es muy fácil que te deleite”. En este sentido, las creaciones del menú degustación no decepcionan. Desde los aperitivos hasta los postres, todo está riquísimo y a un precio asequible (55 €).

Mar y montaña. Pulpo y cansalada. Foto: Ester Solana

Mar y montaña. Pulpo y cansalada. Foto: Ester Solana

Ellos se definen como un restaurante de barra, ya que una de las zonas más características del local es la barra que rodea a los chefs para que veas, en vivo y en directo, cómo preparan cada plato. Una experiencia que nosotros nos reservamos para una segunda ocasión (que la habrá, seguro). Porque Mano Rota se tiene que vivir, y cuantas más veces, mejor. Y es que, por si fuera poco todo lo que hemos explicado hasta ahora, el local está en el Poble Sec de Barcelona. Un barrio en plena ebullición, cuna de otros enormes restaurantes como Casa Xica o Xemei, y que todavía conserva un no-sé-qué que atrapa. Exactamente lo mismo que sucede con Mano Rota.

Chocolate y avellanas: si es simple y delicioso, ¿por qué complicarlo? Foto: Ester Solana

Chocolate y avellanas: si es simple y delicioso, ¿por qué complicarlo? Foto: Ester Solana

 

Dirección: Carrer Creu dels Molers, 4. Barcelona.
Metro: Poble Sec <L3>
Teléfono (imprescindible reservar): 93 164 80 41
Web: http://www.manorota.com/

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