Florence + The Machine

@ Palau Sant Jordi (17/04/2016)

Florence Welch se comió el escenario. Foto: Pere Virgili

Florence Welch se comió el escenario. Foto: Pere Virgili

En cierto momento, Florence Welch recordó, entre la nostalgia y las risas, la primera vez que tocó en Barcelona: en Razzmatazz a altas horas de la madrugada, hace 10 años. Esta vez el escenario era completamente distinto. Un Palau Sant Jordi abarrotado, con multitud de fans dispuestos a darlo todo y brindar amor incondicional a su diva.

Ella recogía ese amor y se llenaba de él de una manera casi mística, como si se alimentara de todos los vítores y palabras bonitas para llenarse de energía y entregar lo mejor de sí. ¡Y vaya si lo hizo! Demostró una capacidad vocal espectacular, con una técnica impecable, y se movió por el escenario como si fuera una bailarina recién salida de una caja de música de la época victoriana. Desde el primer momento quedó claro que había nacido para conciertos de este calibre. Danzó descalza, teatralizó las melodías con una hiperexpresividad de manos, corrió arriba y abajo, saltó… y cantó, claro. Y todo esto con una puesta en escena presidida por la austeridad: un fondo formado por algo que parecía unas lentejuelas enormes, tres juegos de luces y ya está. Y es que, con Florence, con esto basta y sobra. ¿Para qué quieres más cuando tienes un aura alrededor que consigue acaparar todas las miradas? Bueno, las transparencias de su vestido también ayudaron a que no le quitáramos ojo de encima.

Florence no se dejó ninguna canción en el tintero: “You’ve Got The Love”, “Shake it Out”, “Queen of Peace”… Y todas fueron canturreadas por el público, que la acompañó coreando entre gritos, lágrimas y bailoteos. Todo muy intenso hasta el final del concierto, cuando, espontáneamente, el Palau Sant Jordi en pleno veneró a Florence encendiendo las linternas de los móviles (lo que vendría siendo la versión 2.0 del momento mechero).

Incluso en los momentos más lánguidos de Florence, cuando se ponía íntima y daba rienda suelta a la sensibilidad de sus temas más lentos, el público entraba en un trance neo-hippy de love power y se abrazaba a quien tuviera al lado. A nosotros, sin embargo, este cambio de ritmo se nos hizo más largo de lo necesario y solo podíamos esperar a que volviera su versión más rockera y locatis. No es que no estuviera perfecta en las “baladas”. Quizás es que estaba demasiado perfecta, demasiado elegante en todo momento, y eso, a menudo, es incompatible con la capacidad de emocionar y remover entrañas.

En cualquier caso, está claro que ayer fue la noche de Florence, que brilló por encima de todo y de todos, también de su banda, a la que el sonido del Palau Sant Jordi le hizo un flaco favor. No se escuchaban los matices de cada instrumento, todo se perdía en una enorme masa de sonido en la que apenas se apreciaba el gran trabajo del batería (indiscutible “tapado” de la noche), la sutileza de la parte de viento o los riffs de las guitarras. Eso sí: la embriagadora voz de Florence lo inundó todo. Y cuando te embriagan como lo hizo ella, poco importa todo lo demás.

 

Para las cañas previas a un concierto en el Palau Sant Jordi…

La Caseta del Migdia

La Caseta del Migdia

El merendero ideal para disfrutar del buen tiempo y de una Moritz al sol.

Dirección: Mirador del Migdia, s/n
Web: http://www.lacaseta.org/

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